Significado del versículo

Mateo 28:19–20: significado y explicación

Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Mateo 28:19–20RV

Respuesta rápida

Mateo 28:19–20, conocido como la Gran Comisión, recoge el momento en que Jesús resucitado manda a sus once discípulos ir a todas las naciones, hacer discípulos, bautizar en el nombre trinitario y enseñar a obedecer lo que él mandó. El pasaje termina con una promesa que sostiene todo el encargo: Jesús estará con sus seguidores siempre, hasta el fin del mundo.

Contexto de un vistazo

Libro
Evangelio de Mateo
Autor
Tradicionalmente el apóstol Mateo
Quién habla
Jesús resucitado, dirigiéndose a los once discípulos
Escenario
Un monte de Galilea, después de la resurrección, como cierre culminante del Evangelio (Mateo 28:16–20)
Tema
La misión universal de la Iglesia, fundada en la autoridad de Cristo y en su presencia constante

El contexto: la autoridad del Resucitado

La Gran Comisión no empieza en el versículo 19, sino en el 18, que le da su fundamento: Jesús declara que toda potestad le ha sido dada en el cielo y en la tierra. El mandato de ir y hacer discípulos brota directamente de esa afirmación. Los discípulos no son enviados por iniciativa propia ni por un nombramiento humano; los envía quien tiene toda autoridad sobre cada nación, cultura y época.

Mateo sitúa esta escena en un monte de Galilea, un escenario que recuerda otros momentos decisivos de su Evangelio: el Sermón del Monte (Mateo 5–7) y la Transfiguración (Mateo 17). En la narración de Mateo, los montes suelen ser lugares donde el cielo y la tierra se encuentran, algo muy apropiado para el momento en que el Señor resucitado encomienda a sus seguidores una tarea que abarcará el mundo entero.

El mandato principal: hacer discípulos

En griego, el único imperativo principal de la Gran Comisión es mathēteusate, es decir, hacer discípulos (la Reina-Valera de 1909 lo traduce «doctrinad»). Los demás verbos —ir, bautizar, enseñar— son participios que describen cómo se lleva a cabo esa tarea. Esta estructura gramatical tiene consecuencias prácticas: lo esencial no es solo ir, ni bautizar, ni enseñar por separado, sino formar discípulos, es decir, seguidores que aprenden de Jesús y se parecen cada vez más a él.

«A todos los Gentiles» (panta ta ethnē) lleva la misión más allá de las fronteras de Israel hasta todos los pueblos de la tierra. Es una ampliación notable dentro del relato de Mateo, donde Jesús había centrado antes su ministerio en Israel (Mateo 10:5–6). La resurrección cambia el alcance: la comunidad que transmitirá la enseñanza de Jesús ya no se define por la etnia, sino por la lealtad a él.

Bautismo, enseñanza y el nombre trinitario

Bautizar «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» es una de las fórmulas trinitarias más claras de los Evangelios: nombra a tres personas distintas bajo un solo «nombre» (en singular). En este contexto, el bautismo es el rito de entrada en la comunidad de los discípulos, un acto público de identificación con Jesús y con el Dios que él revela. Las tradiciones cristianas difieren en algunos aspectos de la teología del bautismo (modo, momento, significado), pero la fórmula en sí la comparte prácticamente toda la Iglesia.

«Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado»: el discipulado no termina con el bautismo. La enseñanza es continua y abarca todo lo que Jesús mandó, lo que nos lleva de vuelta a todo el conjunto de sus enseñanzas en Mateo, incluido el Sermón del Monte. La meta no es solo el conocimiento, sino la obediencia: enseñar a la gente a guardar (a vivir) lo que Jesús enseñó.

«Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo»: la Comisión no termina con una exigencia, sino con una promesa. La presencia constante de Jesús es a la vez el recurso y la motivación para la tarea. Quien tiene toda la autoridad está presente con aquellos a quienes envía. Esta promesa cierra el Evangelio con el mismo tema con que Mateo lo abrió: «Emmanuel», Dios con nosotros (Mateo 1:23).

Referencias cruzadas relacionadas

  • Mateo 1:23 — «Emmanuel, que declarado, es: Con nosotros Dios»: la promesa que abre el Evangelio de Mateo y que encuentra su respuesta en el final.
  • Hechos 1:8 — Jesús promete el poder del Espíritu para ser testigos «en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra»: el paralelo de Lucas con la Gran Comisión.
  • Juan 20:21 — «Como me envió el Padre, así también yo os envío»: la versión de Juan del envío tras la resurrección, acompañada del aliento del Espíritu.
  • Romanos 10:14–15 — El razonamiento de Pablo de que nadie puede creer si no hay alguien enviado a predicar: la teología que explica por qué importa la Comisión.
  • Isaías 49:6 — El siervo del Señor es dado «por luz de las gentes»: el trasfondo del Antiguo Testamento del alcance universal de la Gran Comisión.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mandato principal de la Gran Comisión?

Gramaticalmente, el único imperativo principal es «hacer discípulos». Ir, bautizar y enseñar son frases participiales que explican cómo se hace esa labor. La Comisión no trata solo de desplazarse a otros lugares, sino sobre todo del proceso de formar personas como seguidores comprometidos de Jesús en todas las naciones.

¿Qué significa «todos los Gentiles» (panta ta ethnē)?

La palabra griega ethnē se refiere a pueblos o naciones, es decir, a todas las comunidades étnicas y culturales de la tierra. La expresión señala una misión explícitamente universal. En el relato anterior de Mateo, Jesús se había dirigido sobre todo a Israel; la comisión de la resurrección derriba ese límite. La teología misionera cristiana ha fundamentado desde siempre la misión transcultural en esta frase.

¿Es la fórmula trinitaria de Mateo 28:19 la única forma válida de bautizar?

La mayoría de las tradiciones cristianas usan la fórmula trinitaria (Padre, Hijo y Espíritu Santo) como norma para el bautismo y consideran que Mateo 28:19 es autoridad en la materia. Algunas tradiciones señalan además pasajes de Hechos donde se habla de bautizar «en el nombre de Jesús» (Hechos 2:38), lo que da lugar a debates teológicos sobre la relación entre esos textos. La inmensa mayoría de los cristianos a lo largo de la historia ha bautizado con la fórmula trinitaria.

¿Qué relación tiene «yo estoy con vosotros todos los días» con el Espíritu Santo?

El Evangelio de Mateo no menciona de forma explícita al Espíritu en este pasaje, pero muchos lectores entienden que la presencia constante de Jesús se expresa por medio del Espíritu, como dejan claro otros textos del Nuevo Testamento (Juan 14:16–18; Hechos 1:8). La promesa de su presencia es la base de la valentía en la misión: los discípulos no se quedan solos ante una tarea imposible.

Texto bíblico: Reina-Valera 1909 (RV). Actualizado el 2 de junio de 2026